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TEMAS DEL CONCIERTO:
 
Tarka y Ocarina
Takirari del Puerto
Aconcagua
La Quebra del Aji
Guajira Cosmica
Valparaíso
Mira Niñita
Canción del Sur
Besame Mucho
Cholito Pantalon Blanco
Corre que te Pillo
Sube a Nacer Conmigo Hermano
Mambo de Machaguay
Todos Juntos

N.del W.: El texto del comentario acá se transcribe IGUAL al enviado en su oportunidad por Cristian. El tuvo la gentileza de enviarnos los pormenores del Concierto en Talcahuano ANTES de formar parte de Jaivamigos.
 
Cristian, gracias por tu sentido de unidad y cooperación...
 
Bueno, cabe señalar que hoy Cristian es un Jaivamigo...

LOS JAIVAS
21 de Febrero del 2003 - Talcahuano
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No pertenezco a su prestigiosa comunidad, pero de todas formas me considero en el deber moral de comunicarles parte de las poderosas emociones que nuestros queridos Jaivas nos transmitieron en el memorable concierto que brindaron en el coliseo municipal La Tortuga de Talcahuano, el pasado Viernes 21.

El diario local El Sur (pueden ver la nota en...

http://www.elsur.cl/edicion_elsur/secciones/articulo.php3?seccion=ESPECTACULOS&dia=1045969200&n=1 )

...dice algunas cosas ciertas.

El gimnasio La Tortuga tiene una forma que hace honor a su nombre, y que siempre ha dificultado la acústica. El sonido no fue de los mejores. La batería de Juanita estuvo a un volumen demasiado alto, tanto, que muchas veces el piano de Claudio era casi inaudible, qué decir de las voces. Cerca de tres mil personas para un lugar que albergaba bastante más. La mediocridad del festival, tal vez; la falta de dinero, se dijo... Pero entre esos tres mil había de todo: entusiastas que vibraron desde los 70 con las primeras canciones; otros que se dejaban llevar por la música y bailaron desde la primera hasta la última nota; otros que, sin ser demasiado seguidores de la banda, quisieron rendir el merecido tributo a Gato, y otros, como yo, que a mis 20 años, recién vengo conociendo a Los Jaivas en la última etapa, y fui impactado, al igual que todos, por la muerte de Gato con un golpe más fuerte que el peor de los terremotos.

Demasiadas emociones juntas, entonces. A las 22:03, con más de media hora de atraso, la Municipalidad entregó un ramo de flores a la viuda de Gato. Un poco después Claudio entró solo al escenario, vestido con la formalidad de una de sus camisas brillantes. En la oscuridad, interpretó una conmovedora letanía que sirvió para que todos aplaudiéramos, riéramos y lloráramos con la sucesión de imágenes, algunas más viejas que otras, de Los Jaivas y de Gato en particular. Cerrado aplauso. Después, en medio de la penumbra, entró Juanita, y con su fenomenal batería dio inicio al monumental instrumental "Tarka y Ocarina". Jamás imaginé que sonara tan bien en vivo, y debo decir que en gran parte se debe a que Claudio reprodujo con una exactitud casi matemática todas las partes de piano solista del disco original. Ahí estaban también, todos con tarkas y otros instrumentos de viento: Eduardo, con traje completamente deportivo; Juanita, con su sensual atuendo que más de algún silbido le trajo; y Mario, con polera y logotipo de Los Jaivas. Eloy fue el más comunicativo de los hijos de Gato. Ankatu, más callado, interpretó en forma impecable todas las partes correspondientes a la legendaria guitarra de su padre. Los saltos en la "Diablada" y el "Trote" eran de todos...

Después vino el "Takirari Del Puerto", que sorprendió por la presencia del saxo de Eloy en la primera línea melódica. Mientras los más entusiastas seguían bailando, como lo iban a hacer toda la noche, yo estaba sentado. Ahora con más calma, observaba a este grupo que se había ganado el cariño de todo un pueblo. Sus semblantes eran tristes. Eduardo, cada vez que podía, abandonaba el escenario, y no lo vi sonreir en toda la noche. Las intervenciones de Claudio para presentar los temas estaban llenas de nostalgia; Juanita estuvo tan brillante como seria, y Mario daba la impresión general que a todos nos quedó: Los Jaivas siguen viviendo por el impulso externo del público, pero todavía están lejos de reponerse de un golpe tan fuerte como el que sufrieron.

El espíritu, la mística, están todos allí... Gato estaba presente, como lo decían las promociones del concierto, pero la pena de todos era palpable, más tangible que nunca. Eso hizo todo más impactante.

Deduzco que vienen interpretando las mismas canciones desde hace un buen tiempo, porque, observando la lista de temas que ustedes pusieron en su página para el concierto de Viña el 6 de Febrero, me doy cuenta que es la misma que hicieron acá. Siguió "Aconcagua", cantada a coro por Mario y el impecable Carlos Cabezas, cuya voz destacó particularmente en este tema. Un detalle: Eduardo no concurrió a sus característicos teclados a tocar los alegres puentes de sintetizador que acompañan los solos de guitarra eléctrica, brillantemente interpretados por Ankatu, en este tema. Pero tampoco dejó el escenario, sino que miraba todo el lucimiento de sus compañeros con un rostro vivamente nostálgico e impactante. Daban ganas de gritarle: "fuerza!", o de estar más cerca. Yo sé que ellos, de todas formas, no sentían cercanos. "Hay muchos lugares mágicos... Algunos existen, y otros no existen. Nosotros escribimos sobre uno que no existe... de eso les va a hablar Claudio", habla Mario, a quien hace tiempo no veía intervenir tanto. Claudio retruca: "no, cuéntales tú no más". "La Quebrá Del Ají", también cantada a coros, volvió a levantarnos de nuestros asientos. Un detalle estético: brillantemente dispuesto todo como para que, quien no tuviera que tocar en alguna canción, abandonara el escenario.

Después, lo que todos estaban esperando. Aurora, vestida de negro, interpretó la clásica "Guajira Cósmica", en un momento tan emocionante como muchos otros que vinieron después. Todos esperaban cómo iba a sonar, y muchos se sorprendieron de que su timbre fuera tan grave. Aurora no es Gato, ni lo quiere imitar, y eso se agradece, y mucho. Tiene su propia impronta: una voz que recuerda la gravedad y el poderío de legendarias voces del rock como Stevie Nicks, aunque algo más amiga de la música tradicional latinoamericana. Fuera de los clásicos que tenía que cantar casi por obligación, el resto del repertorio fue escogido prácticamente a su medida. "Valparaíso", un tema de la Trilogía: El Reencuentro, fue otro momento impresionante, donde se logró una intimidad entre los miembros de la banda como las de antes.

Uno veía que todos los que estaban allí estaban perfectamente acoplados, se entendían, y había un amor indescriptible, una mística indescifrable. Sin presentación, los primeros acordes del suave piano que inicia "Mira Niñita" despertaron los gritos del público. Todos corearon junto a Mario, que cantó potentemente, y demostrando que, contrario a lo que piensa él mismo, tiene una bella voz, y a Aurora, que lo acompañó desde la segunda estrofa. Ankatu brillante en las guitarras, nuevamente. "¿Cómo canta la Aurorita? Bonito, ¿cierto?", bromea Mario luego del épico himno. Para mí el momento más memorable fue el que vino después. "Sugerida por Aurorita", según la presentación de Claudio, en "Canción Del Sur" ella supo resumir, tan solo con su magnífica voz, todas las emociones que pudo transmitir: esa pena inconclusa, ese luto no guardado, ese querer seguir a pesar de todo, esa importancia de la música para vivir, el amor de un público fiel. Todo lo agradeció con una interpretación tan sentida como emocionante. El lucimiento fue compartido por Claudio y Eduardo en momentos de teclados que jamás creí poder ver en vivo. Demasiado increíble como para que las palabras lo describan.

Mario recuerda los tiempos de los High-Bass, en que tocaban boleros, cumbias y cha-cha-cha. Se escucha a un fan que grita: "¡música de vanguardia!". Mario no escucha, y la anécdota no es recordada. La versión de "Bésame Mucho" es seductora, radiante, y nuevamente, encaja perfectamente en la voz de Aurora. "Se va una cuequita peruana", grita otro fan, a mi lado en la cuarta fila de la platea. Ahora Mario lo escucha, y repite el quiebre desde el escenario. Suena "Cholito Pantalón Blanco". Mario es la voz más notoria, con coros de Aurora y Eduardo, que además se dedicó a juguetear con la pandereta. Aurora es una gran bailarina de cueca, aplaudida por todos en esa labor. Termina el tema, Ankatu y Mario intercambian instrumentos y suenan los nueve minutos de "Corre Que Te Pillo". Nuevamente el saxo de Eloy añade un elemento a considerar. Ahora todo es baile. Aurora vuelve al escenario, y en menos de cinco segundos, estamos sumidos en "Sube A Nacer Conmigo Hermano". Acá se nota que la voz de Gato es irremplazable, y que Aurora le da a la canción un giro totalmente diferente. También acá fue donde se notaron los problemas de sonido, que los muchachos subsanaron notoriamente.

Claudio presenta a la banda: todos aplaudidos a rabiar, pero a mí me parece que Juanita y Aurora lograron la mayor cantidad de aplausos. Mario tampoco lo hizo nada de mal. Ahora todos saltan: es la apoteosis. El "Mambo de Machaguay" contagia como siempre lo ha hecho. Juntos, Mario, Aurora y Carlos, cantan las estrofas principales, mientras la voz de Juanita se escucha claramente en el coro. Todos saltan, todos bailan... Yo incluido, por supuesto. Un adiós emocionado, las gracias de Mario... pero nadie quiere terminar. Los muchachos vuelven. Eloy se gana más aplausos con su elocuente discurso: "¡Gato presente! Gracias". Luego intercambia tallas con Mario: "ahora tienen que bailar", dice uno; "tienen que saltar", responde el otro; "tienen que... menear"... Los primeros sonidos de "Todos Juntos" y si alguien estaba sentado, se perdió de todo. Aurora, brillante, cantó, saltó, se movió e hizo sonreír a Mario en muchas ocasiones. Mientras sigue la parte percusiva del final de la canción, Aurora se acerca al micrófono: "cinco... seis... siete... ocho". Repentimante, igual como comenzó, ahora todo termina. Más gracias, más aplausos, más gritos, más fotos. Se prenden las luces y todo vuelve a la normalidad.

Tal vez después todos tendrán tiempo para meditar... para recordar a Gato en la intimidad. Por ahora la gente, esa gente que siempre ha querido a Los Jaivas, pidió que no se silenciaran. Encontraron una voz, encontraron una guitarra, encontraron los instrumentos de viento. Se afiataron bien, muy seguramente con la ayuda de Gabriel y Gato desde el cielo. Nadie sabe qué pasará en el futuro. Por ahora, Los Jaivas deleitaron a una audiencia agradecida, y retribuyeron como sólo ellos saben, el amor que ellos se ganaron con años de brillante trayectoria musical. Y eso es lo importante.

Tomé también algunas fotos, que espero enviarles apenas las revele, si es que así lo desean.

Paz, queridos hermanos,

Cristian Domarchi.

 

RR.PP y PRENSA - COMUNIDAD JAIVAMIGOS